Viernes, 21 de enero de 2011, 22:30
Querido diario:
Hola. Somos una clase del Colegio de Nuestra Señora de la Consolación, en Granada. No podría presentarte a toda la clase, persona por persona, ya que somos muchos, pero ya te mencionaré alguno. Intentaremos escribir este diario semanalmente y grabar nuestros recuerdos en él, aunque muchos ya se han perdido por el camino.
Intentaré hacerte un resumen de estos maravillosos 8 años y pico, pero te aviso que se escaparan muchas cosas.
Nuestra historia está un poco distorsionada los primeros años. Yo, y algunos otros compañeros, comenzamos con 4 años, en segundo de Educación Infantil, con la "seño" Consolación. Otros empezaron con ella con 3 años, y otros, con la seño Encarni. No conservamos muchos recuerdos de la primera, ya que se fue del colegio pocos años después de que dejara de ser nuestra profesora. La segunda, aún sigue enseñando en el colegio, pero yo nunca he tenido el placer de conocerla, así que no puedo escribirte mucho sobre ella.
Al pasar a primaria, nos recibió nuestra "seño Teresita". Fueron unos años increibles, nos inició en la educación y nos enseñó muchas cosas, con esa paciencia y dulzura que tenía. Aún sigue viéndonos por los pasillos, y diciéndonos lo grandes que estamos. Y sí, es verdad. Hemos cambiado tantísimo estos años que cualquiera que nos viera ni nos reconocería, y no me refiero a sólo físicamente. También por dentro, y eso es a veces mucho, mucho más importante.
Dos años después, 3º de primaria. Nuevo ciclo, otras técnicas, diferente vida escolar. Comenzamos a seleccionar mejor a nuestros amigos, aprendimos valores, empezamos a ser nosotros. Nuestra profesora Encarnita, nos acompañó durante todo este proceso, además de enseñarnos otras tantas cosas. Solucionó nuestros primeros "grandes conflictos", de esos que antes te parecían una apocalipsis, y que ahora te ríes al recordarlos.

Y llegamos, por fin. Tercer ciclo de primaria. Aquel que mirábamos con tanto miedo, el que más rápido se ha pasado. Puede que sea el curso que mejor recordaremos, por las profesoras, por sentirnos ya mayores.. o puede que fuera porque fue cuando nos sentimos más cerca de nuestras metas, donde nos enseñaron mucho más que matemáticas y lengua. Nuestra "seño Pili", nos enseñó, como decía ella, a ser personas. Con sus regañinas aquellas, sus bromas, sus abrazos... todas aquellas cosas que hacen, en gran parte, que ahora seamos como somos. Fue ella quien se preocupaba tanto por nuestras
tonteridas, aquella que durante dos años, fue como nuestra madre.
Hasta ahora. Año 2010, primero de la ESO. A veces ha parecido más, a veces menos, pero aquí estamos, todos de una pieza. Hay quienes se han ido, otros que llegaron, pero seguimos siendo una clase. Todos somos diferentes, pero hemos sabido convivir juntos, "
La unión hace la fuerza" Es lo que tanta gente dice, y hoy me sumo a toda esa gente y añadiré que espero que sea así siempre, que nada cambie entre nosotros.
Gracias, clase.
Wildflower.